Hay una guerra abierta y declarada hacia lo frágil. Ana Pérez Cañamares

Una poeta, una escritora realmente comprometida es Ana Pérez Cañamares(Santa Cruz de Tenerife, 1968). La conocimos en Voces del Extremo, encuentro poético organizado por Antonio Orihuela. Una poesía incluyente, sensible y comprometida, indignada y a su vez esperanzada.

Ana Pérez Cañamares

1. Tu compromiso social es evidente en tu poesía y en ti. Como Ana Pérez ¿Crees necesaria la crítica o el compromiso en la poesia actual? ¿Volvemos a una poesía social y de denuncia o entramos en otro nuevo estadio? ¿Decimos Basta o qué decimos cuando escribimos?

Si la poesía no se compromete con el mundo y con la vida… ¿con qué, si no, iba a hacerlo? Si la poesía nace del amor al mundo y a la vida… ¿cómo no iba a indignarse con la situación política y económica a  nivel mundial, que es una de una violencia continua y premeditada contra todo lo susceptible de amarse y defenderse? No concibo una poesía etérea, aislada, estanca, fría, neutral. Hoy hasta hacer un haiku que proclame el amor hacia la naturaleza , hacia lo nimio que sucede a cada instante, es posicionarse a favor de lo que está siendo atacado y expoliado. Hay una guerra abierta y declarada hacia lo frágil, lo más profundamente humano, lo distinto, lo rebelde, lo natural, una guerra que se libra en cada puesto de trabajo, en cada casa, en cada bosque. El concepto de poesía de denuncia necesariamente se ha ampliado. Y sí, lo considero necesario, casi inevitable. El amor a la vida obligatoriamente comporta una condena al mundo actual. ¿Qué dice la poesía sobre esto? Alaba y condena. Y también se dirige hacia cada uno de nosotros: nos dice que no estamos solos, que es lo primero que una persona debe saber para decidirse a luchar. Decir, en este tiempo en el que hasta las palabras son violadas y violentadas, se convierte en hacer. Y ni decir ni hacer, aunque surjan de un impulso solitario, son cosas que se den de forma aislada, sin contar con los demás.

2. ¿Cómo definirías tu línea de creación poética? ¿Cómo describes tu poesía? Háblanos sobre tu proceso creativo.

Siempre me remito a unos versos de Adrienne Rich que dicen: “Vine a ver el daño causado/y los tesoros que perduran”. Eso intento con mi poesía: recordar lo que merece salvaguardarse, defenderse, y “mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos”, “dar nombre y dirección a la injusticia” (Enrique Falcón). Señalar con un dedo al emperador desnudo y con otro a las flores. También descubrir el fracaso en nosotros, y amar cada confesión de fragilidad y cada intento de levantarnos y seguir.Hablar del mundo y a la vez hablar de mí, para que el mundo no sea algo idealizado, abstracto (mi poética: “Escribo sobre mí porque yo soy cualquiera”) Como es un proceso personal, también es un proceso poético. Todo lo que me interesa y me conmueve e indigna del mundo está en mi poesía, y viceversa. La honestidad -o la aspiración a ella, mejor dicho- es de las pocas cosas que puedo lucir con un cierto orgullo.

3. ¿Qué aporta el mundo social online, aparte de lo convencional a la poesía?

El mundo social online, como lo llamas, o internet, las redes, los blogs me han aportado más de lo que pueda expresar. Le han dado al mundo poético y de la creación en general una horizontalidad que antes no existía. En mi blog, por ejemplo, donde cuelgo los poemas que me emocionan y apasionan, construyo cada día mi propia antología que todos pueden consultar. Exactamente eso es lo que hago yo con poetas y lectores en cuyo criterio confío. Antes éramos más dependientes de las modas, la comercialidad, los gustos de los editores, de las librerías, de la cultura oficial. Ahora podemos construir nuestro criterio con unos materiales infinitos y difundirlo de la misma manera. No acepto la crítica de los que dicen que internet es un caos en el que se difuminan los logros y la calidad de los poetas y escritores en general. En todo caso, sería un caos parecido al que se da al entrar en una biblioteca o en una librería.  Uno tiene que aprender a guiarse y a encontrar. Y se encuentra. Por otra parte, la cercanía con los lectores es un lujo, un intercambio y un enriquecimiento constante. Y todo esto no supone una guerra contra lo impreso. Siento una alegría enorme cuando alguien copia un poema mío en su blog o en facebook. La misma, o parecida, a la que siento cuando recibo en casa un fanzine, o un libro en el que alguien ha tenido a bien publicar mi obra. Y además, estoy convencida de que internet ayuda a vender libros en papel. Al menos, libros de poesía, libros que no encontrarían su lugar en los cauces oficiales.

4. ¿ Qué puedes recomendar en cuestión de poesía?

A la gente que no lee poesía yo le diría que, como dice la poeta Sofía Castañón, no le tenga miedo. La poesía contemporánea habla de sus problemas, sus intereses, sus pasiones, sus indignaciones. Le recomendaría leer poetas actuales, de los que están a pie de calle: la propia Sofía, Inma Luna, Gsús Bonilla, Cristina Morano, David González, Batania, Pepe Ramos, Antonio Orihuela, Jorge Riechmann… cada uno desde su estilo y desde su voz hablan e interpelan al hombre y a la mujer de hoy. Una de las cosas que más me gusta del panorama poético actual es que está saliendo a la calle, a los bares, a las plazas… No hay nada más satisfactorio que dar un recital en un lugar donde la poesía hasta ahora no tenía motivos ni sentido de estar, y que la gente se acerque después y te diga: pero yo no sabía que esto también era poesía, yo no sabía que la poesía podía gustarme, hablar de mí. Yo le diría, humildemente, a los poetas que se atrevan a salir, a recitar en cualquier sitio, ante cualquier audiencia, cuanto más inusual mejor. Los poetas nos llevamos sorpresas continuamente.

5. ¿Cómo definirías la relación entre editorial y autor? 

En estos años he conocido de todo. Editores sin prejuicios, respetuosos, entregados… y también editores igualmente entregados pero miedosos ante los nuevos retos que se plantean, por ejemplo, el de internet, y menos dados a abandonar su lugar de prestigio y superioridad, a tener una relación de igual a igual con el autor, que siguen aferrados a esa antigua idea de que el editor le está haciendo un favor al autor, cuando, en todo caso, el favor sería mutuo. Admiro y aprecio el riesgo que el editor asume, pero no estoy dispuesta a que ese riesgo le dé un aura de superioridad sobre mí como autora o sobre mi obra.

6. Cuando hablamos de poesía, ¿hablamos de algo nocturno, o es como hablar de cierta despertar de mentes adormecidas? ¿Aún está vigente el hecho de que la poesía es un sí en si mismo sin ningún tipo de aditamentos?

Soy una persona profundamente diurna, así que no sé si entiendo muy bien la pregunta. En todo caso, el despertar es compartido entre autor y lector. El autor aporta la primera piedra, pero el lector también tiene qué decir mucho del resto de la construcción. Yo al lector de poesía le presupongo una actitud que no es muy diferente de la del que escribe. Sería mucho más cómodo no escribir ni leer poesía, quedarse dormidos, seguir la corriente. Una vez que se deciden a abandonar el camino prescrito, ambos van de la mano. La poesía es un compromiso que adquieren lector y escritor. Cuanto menos, un compromiso de querer saber más, de explorar otras perspectivas, de no adormilarse, de estar atento al mundo, de abandonar las comodidades de lo trillado. O es eso, o es una mentira más.

7. ¿Se agota la vida del poeta?

¿Se agota la pasión, la intensidad, la curiosidad? ¿Se agota la vida? Si la respuesta es sí, entonces sí se agota la vida del poeta. Se dice que los temas importantes son siempre los mismos, pero mientras se pueda aportar un matiz… Con tanta gente, tanta humanidad que nos ha precedido, nuestras vidas son matices. Pero como decía Nabokov: “los detalles… ah, los benditos detalles.”

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BUENAS INTENCIONES
 
Tú pones la comida
para los gatos callejeros;
pero no sabes si son las ratas
las que dejan el plato vacío.Alfabeto de cicatrices (2010)
 
UN POEMA
 
Hay un lugar entre la impotencia
y el heroísmo.Entre el pozo y la cera derretida
por la cercanía del sol. Entre el desengaño y la otra mejilla.
Hay un lugar. Cada día lo bautizo
con mi nombre.
 
CAPITALISMO
 
El hombre seboso y trajeado se cuela en nuestra cama cada noche
después de follarse al universo viene a susurrarnos nanas
su obsesión por nosotros no descansa nunca
en nuestros sueños nos persigue
con su disfraz de perro, de vendedor, de cura
de espiga de trigo, de pistola en el bolsillo
su disfraz de muerte, su disfraz de vidasé que tú le gustas con ojeras
yo le pongo cachondo cuando estoy cansada
me quiere flaca aunque me tienta con chucherías
y a ti elegante aunque te duelan los huesos
me empuja a emborracharme pero no por diversión
sino para olvidar
que mis horas de ocio se cierran siempre con balance negativo
cuando estamos a punto de enfermar por agotamiento
nos premia con unas vacaciones
y nos tiende los billetes como el cazador
lanza un hueso al galgo que ahorcará mañaname instiga a desear cosas que no necesito
aunque él nunca tiene para
mí un regalo
dice que mis enemigos son aquellos
que quieren lo mismo que yo
porque no hay bastante
nunca hay bastante para todos
y nos cobra por lo que no es de nadie
por el agua de lluvia
por el sol y la arena
por los claros del bosque
y los manantiales
secuestra a mi amor durante 10 horas cada día
y cada día me lo devuelve más viejo
con sus brazos lascivos abraza a mi hija
y yo grito ¡huye!
-he visto los primeros signos de rendición
en su rostro inocente
-pero no sé mostrarle la puerta de salida
y más que mi felicidad, lo que a él le preocupa
es atisbar en mi cara un rastro de consuelo
que me permita llegar hasta la próxima tregua
cada día me pone café en los labios
para que aguante, y luego una pastilla
que me aplaque los nervios para que descanse y duerma
mientras él sigue haciendo conmigo lo que le viene en gana
(a veces se tumba sobre mí y yo con los ojos abiertos
miro al techo, y si se da cuenta me dice
que ya va siendo hora de pintarlo)
envenena la comida con que me alimenta
me prohíbe fumar mientras engorda mi ansiedad
y me quita los chupetes que podrían consolarme
provoca mi llanto
y después me obliga a maquillar las señales de la tristeza
si me pongo rebelde, ríe paternalista
cuenta que él también pasó por esa época
y mi rebeldía la rebaja a moda
que luce en camisetas los sábados por la mañana
cuando sale a comprar los cruasanes y el periódico
él me da detalle de cada asesinato, de todas las guerras
de las violaciones y los golpes de estado
pero tanta información me deja sorda y ya no escucho
los crujidos ni los llantos en voz baja
las señales del desmoronamiento
y él calla que cada muerto, cada herido
las mujeres violadas y los que sufren torturas
todos recibieron su visita antes de convertirse en lo que son ahora
se zafa de las culpas con promesas
pero yo sé que una palabra suya
bastará para condenarnos
y si desaparece es para espiar a salvo y oculto
en los bares, en los hoteles, en los baños, en las celdas
tengo que darle las gracias porque
¡tú eres una mujer moderna!, grita animoso
de las que habla inglés, trabaja en casa y en la oficina
va al gimnasio y aparenta menos edad de la que dice el dni
tienes nociones de pedagogía aunque apenas veas a tus hijos
y además fuiste bendecida con una vocación
para que puedas sentirte mejor que otras
(y yo callo que yo no quiero ser artista
si eso va a convertirme en diferente
porque ya me siento lo bastante sola
y no quiero competir en más carreras)
si muestro debilidad, susurra, todos querrán aprovecharse
(como si él dejara algo para los otros)
mejor será que despliegue arrogancia
(con todos menos con él)
de todo me habla pero no de quién recogerá los restos del naufragio
ni en qué lugar nos reuniremos los náufragos para organizarnos
para hacer un fuego, compartir la comida y quitarnos el frío
aunque antes hay que hacer acopio de fuerza
para no abandonarse cada uno en su rincón
Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar
sus cadáveres, las humillaciones
el secuestro de la inocencia
el expolio de los sueños
yo le voy a cobrar, no sé cuándo
y la primera puñalada que le voy a meter
va a ser por las caricias que no nos dimos
por los polvos que no echamos
tú y yo
cada vez que se cuela en nuestra cama
y nos dice que mañana, mañana, mañana
mañana el despertador sonará a las 6.30
y veinte minutos más de sueño
nos harán mejores soldados a su servicio
Te lo juro, mi amor. Una puñalada
por cada polvo que nos robó
y luego ya el resto, por los presos, por los indigentes
por los que dejan atrás casa y familia
por el dolor que no merecemos sufrir ni ver
por los campos arrasados
por los animales que se hacinan
por los niños que trabajan
por los ojos que se cierran por el cansancio y la muerte
por el tiempo que no volverá
por la vida que nos robaron
por la vida
mi amor
por la vida.
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