El mundo editorial en crisis (y la poesía…)

Existen múltiples indicios materiales de la desvalorización de la poesía en estos momentos. Muchos editores dicen estar detrás de un análisis concienzudo y un método sistemático de crítica y trabajo lingüístico. No obstante en ciudades como las andaluzas, y hablamos de las editoriales emergentes y jóvenes, se expresa el crecimiento exponencial de ejemplares poéticos en pocos meses o años. Presumen de ir a un ritmo verdaderamente vertiginoso en autores sean noveles o no.  Confirman la diversificación editorial y suman actos de presentaciones y ventas entre colapsados y mismos lectores y emplazamientos.

La bienvenida a la impresión digital, junto al denominado, “print on demand”, o lo que es lo mismo, impresión bajo demanda, economiza los gastos de imprenta; relación directa con el aumento de editoriales independientes.

La implicación de los profesionales en el mundo editorial , está planteando varios conceptos: Primeramente y a primera vista, valga la redundancia, que todo autor editado debe tener un currículo extenso en todo tipo de disciplina artística. Que la calidad desde una óptica puramente material disminuye a la par de la reducción del gasto de impresión. Que el marketing posterior no sólo es extremadamente local sino que ha desaparecido en tanto que es el autor quién debe publicitar el libro.

En definitiva, estamos incrementando las arcas de las editoriales, sean monetarias, sean curriculares y decrepitando lo puramente literario, en definitiva, la poesía, existiendo un silencio absoluto de la palabra.

Está probado que no existen críticos literarios dentro de las pequeñas editoriales. La falta de discurso crítico es notable. no se habla de la importancia de la crítica literaria para la creación; sugiero, cuando menos de manera hipotética, que el movimiento entre ambos discursos debe ser circular: el primero es social y culturalmente posible gracias al segundo, al discurso que formaliza su recepción y que, en cierta medida, hace posible su difusión previa a la publicación.. El editor, o al menos alguien de su confianza y equipo , con conocimiento literario debe sumergirse en el texto para rescatar con sus reflexiones una proyección de sí mismo como creador. En este marco, la crítica cobra otra dimensión: no tiene ya que acudir a deslumbrantes técnicas analíticas que socaven la posibilidad de diálogo entre el crítico y el texto literario.

Por tanto, la labor editorial como paso previo a la imprenta, es realmente loable y vulgar y es lo que prima en estos tiempos tan delicados para la POESÍA.

Mientras, continuamos luchando por una poesía libre de aditamentos.

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